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La controversia de las escuelas
By admin | July 22, 2008
Comienza en: Panorama de la filosofía helénica post-socrática
Bajoesa denominación, Windelband reconoce las controversias que surgieron entre las escuelas socráticas menores ante la apertura de la Academia y posterior Liceo. Tres personajes importantes fueron sus representantes: Antístenes, fundador del cinismo, Aristipo, fundador de la escuela cirenaica y Euclides, de la escuela megárico-eleática. Euclides fue uno de los pocos amigos verdaderos que Sócrates tuvo en vida e influenciado por la filosofía eleática. Consideraba que el Bien era el Ser, y como tal, inmutable a pesar de poder atribuírsele diferentes nombres. Su metafísica proclamaba la unidad del Bien y su crítica a la teoria dinámica, pues solo lo actual es posible. Sin embargo, esta corriente de pensamiento se basó más en la dialéctica erística que en exponer un sistema riguroso, al punto de considerarse al Sofista de Platón como una referencia directa a los Megáricos. La teoria de la Unidad llegaba a ser abstracta y adaptaban un escepticismo moderado para el conocimiento concreto. Sus discusiones rechazaban todo tipo de pruebas, evidencias o premisas y saltaban a la conclusión. Exigían la explicación de esencias por definición llegando a deducir que "sólo lo compuesto se define, lo atómico, se indica"1. A Menedemo, discípulo de Fedón de la secta elíaca, se le cita desarrollando preguntas que guarden contradicciones, como si es verdad que alguien ha dejado de golpear a su padre, pues de responder afirmativamente o negativamente estaría aceptando tal hecho.
Antístenes, por su parte, fundaría el cinismo en el siglo IV a.C., pero será Diógenes quien lo radicalice. Postulaban un retorno a la naturaleza, rechazando convenciones sociales y negación de todo tipo de bienes externos. Tanto cínicos como cirenaicos mantuvieron indiferencia por lo teórico, preocupándose fundamentalmente por la virtud del hombre como único contenido y propósito de la vida. La verdadera libertad moral era la liberación del deseo en búsqueda de la autárquia. “Se busca al hombre”, se convirtió en la frase más conocida de Diógenes en sus paseos por la ciudad, intentando encontrar la verdadera esencia del individuo, sin sus caprichos ni metas. La epistemología cínica se acercaba al escepticismo gorgiano, por ello la inutilidad de la física, metafísica, matemáticas, astronomía, música, entre otros. Sin embargo, el cinismo de Diógenes llegaría al paroxismo, al descaro y arrogancia.2 La vida en el tonel se volvió el ideal natural de libertad; la parrhesia (libertad de palabra) y anaideia (libertad de acción) se convirtieron así en la doctrina principal de los cínicos3. A pesar de otros personajes, como Crates y Metocles, la escasa propuesta de valores sociales al interior de la ciudad así como la poca consistencia en su sistema filosófico, terminó por extinguir las propias bases del cinismo helénico, aunque algunas de sus premisas serían retomadas por pensamientos posteriores.
Si Gorgias fue el modelo de los cínicos, Protágoras lo será para Aristipo de Cirene (435-350 a.C) junto a Teodoro, Aniceris y Hegesias por antonomasia. Los cínicos recibieron su nombre por emular una vida de ‘perros’, los cirenaicos en cambio, serán llamados ‘gatos’ por su doctrina del placer. En efecto, consideraban que la percepción era sobre todo nuestro propio pathé y ninguna sensación es falsa. Este pathé (estímulo) era o bien el placer, lo no placentero o la indiferencia. Siguieron a Sócrates en su afirmación de la felicidad como uno de los fines morales, pero concluían que el placer era el bien superior. El placer corpóreo, al ser una percepción superior al mental, será por lo tanto, más buscado. Fueron hedonistas al más alto nivel, proclamando el goce del momento como la verdadera virtud. Será Hegesias quien, paradójicamente, afirme que el deseo de felicidad no puede llegar a satisfacerse del todo. Ante esta situación, Teodoro expondrá la doctrina de la disposición serena mientras que Aniceris confirmará otros valores para alcanzar la felicidad. La escuela socrática más antigua, llegaría de esta forma a su final hacia un tránsito al epicureismo. Las otras corrientes socráticas (megárica, elíaca y cínica) se trasladarán, a su vez, hacia el estoicismo, ambas durante los siglos IV - III a.C.
No podemos dejar de mencionar por último, un interlocutor importante para las futuras escuelas estoicas y epicúreas: sin duda, el escepticismo. Pirrón y Timón representan el escepticismo helénico, como lo hará Sexto Empírico en el siglo II a.C. La escuela escéptica aceptaba la duda dogmática en el que la verdad no es ninguna combinación entre razón y sentido. Toda sensación así como toda idea es verdadera ya que ningún comportamiento puede ser comprobado como falso, luego, no podemos confiar en aqúellas. Las opiniones (doxai) así como las leyes (nómoi) son puramente convencionales, absortas de carácter necesario alguno. La única posibilidad válida, por lo tanto, es la suspensión del juicio (epoché) y llegar a la ataraxia, equilibrio emocional hacia cierta noción de felicidad.
En su epistemología, rehuían de llegar a principios universales, invalidando con ello la deducción. No negaban, sin embargo, el fenómeno, llegando aceptar inferencias aún sin poder comprobarlas en los hechos, como el principio de causalidad que Sexto Empírico refuta en sus escritos. Sólo la percepción nos da apariencia de relaciones accidentales, negándose al Ser y sus cualidades. Windelband expone la doctrina epistemológica escéptica: está por un lado la idea plausible en si (pithané), luego la idea que se une a todo un cuerpo de ideas al que pertenece por relación si es que no hay ninguna contradicción (pithané kai aperistatos) y finalmente ideas cuyas partes se prueban en sus congruencias mutuas (pithané kai aperistatos kai periodeumene)4. En general se muestra la doctrina que toda idea sólo puede ser probada en probabilidad, nunca con certeza. La incongruencia y contradicción interna más el sentido común se volvían así un punto referencial para negar o aceptar una situación específica, aunque no se pueda dar cuentas exactas de ella.
Arcesilao llevará el escepticismo a la Academia bajo un método irónico-refutatorio. Argumentaba que la suspensión (epoché) es imposible en práctica, por lo que la probabilidad es suficiente para la acción. Con ello rechazaba la representación (criterio de verdad) que los estoicos habían defendido. De esta manera, el conocimiento sólo es posible por certidumbre mediata o inmediata. Pero esta última es imposible ya que la representación es relativa. De ahí que la percepción se torne la referencia principal. Sin embargo, ¿cómo llegar a un acuerdo común frente a un conflicto de opiniones?. Carneades responderá que sólo debemos actuar con probabilidad de que la representación no se contradiga y, como diría Protágoras, toda percepción u opinión puede ser verdadera, pero las hay mejores a otras. El escepticismo optaba así por el criterio subjetivista mientras la apertura de las escuelas epicúreas y estoicas será el epítome del periodo helénico y aquél que terminará por perfilar, finalmente una nueva perspectiva histórica.
1Cfr. Windelband: 139
2Es conocida la famosa anécdota que cuenta el deseo de Diógenes por ser vendido a alguien que requiera un amo.
3Cfr. Reale: 307
Topics: Transnochadas metafísicas |

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