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Acerca del helenismo 1/2 (epicureísmo)
By admin | July 23, 2008
Viene de: La controversia de las escuelas
Epicuro (341-270 a.C.) representa la figura más importante del Jardín, cuyas obras no han llegado completas aún ante una gran producción (se suelen nombrar alrededor de 300 obras). De padres pobres, nace en Samos, colonia ateniense, para pasar posteriormente a Atenas, ciudad que abandona a la muerte de Alejandro. Tras un periodo de diez años, hacia el 310 a.C enseñará filosofía en Mitilene para pasar tiempo en Lampsaco. En el 306 a.C. finalmente fundaría el Jardín (kepos), la escuela epicúrea helénica. Epicuro recogió parte del pensamiento cirenáico, pero reelaboró la doctrina del placer. A pesar de su materialismo democriteano, no fue determinista y su pensamiento se enfrentó a la Academia y al Peripato. Su escuela innovaba en aceptar a todos sin distinción, puesto que los hombres son iguales y aspiran por igual a la paz mental.
El placer, para Epicuro, es un bien; principio y finalidad de una vida bendecida. Pero este placer se identifica como ausencia de dolor. La ataraxia y aponía (ausencia de dolor corporal) se volvían, de esta forma, los fines naturales del hombre. Pero los deseos, que en Aristóteles son causas eficientes, se identifican en tres tipos. Aquéllos naturales y necesarios sin los cuales el no hombre podría vivir, aqúellos otros por los cuales no se podría ser feliz (naturales pero no necesarios) y finalmente los imaginarios o no necesarios ni naturales, que deben ser prescindidos por todos. El placer que satisface el deseo será, o bien dinámico (activo) pues su fin viene acompañado de dolor previo (como la sed), o bien estático (pasivo), que contempla el equilibrio y los placeres moderados.
Pero nadie podría satisfacer sus deseos si es infeliz, o si tiene miedo. Epicuro considera que sólo hay dos tipos de males correlacionados: los miedos que nacen a partir de la religión y el temor a la muerte. El filósofo creía firmemente en la realidad como cognoscible, en donde hay espacio para la felicidad donde el hombre se basta a sí mismo (autarquía). La política por lo tanto, no es natural y la justicia se ve subordinada a su utilidad. Epicuro prescribe evitar la vida pública pero acepta la amistad. La solución a los problemas de la vida los expone en la doctrina del Cuádruple Fármaco: el temor a dios es en vano, es absurdo temerle a la muerte, el placer es posible para todos y el mal (dolor) es soportable.
En lo que concierne a la física, la concepción de Epicuro era ontológica. Abrazaba el atomismo en donde nada nace del no-ser pero existen cuerpos y vacío así como cosas compuestas y atómicas. Conforme a su doctrina ética, no hay orden sino azar. El epicureismo se muestra anti-espiritual y anti-teleológico, pero no niega la existencia de dioses. Éstos, contrariamente, son “casi-cuerpo” y “casi-alma”, encontrando dificultades para explicarlos en base a su atomismo materialista. Rechazaba finalmente especular sobre ellos pensándolos como hedonistas racionales que no intervienen en asuntos humanos.
La epistemología epicúrea le otorga a la sensación el criterio de verdad, que confirma la percepción. Ésta capta al Ser infalible pues es pasiva, es activada por “algo”, por lo tanto, objetiva. Luego, de la sensación nace la representación. La probabilidad es causa imperceptible de los fenómenos y el futuro no es más que una expectativa que se comprueba en los hechos. Esta inducción proléptica debe ser acorde a la verdad, aseveración de evidencia que no sea desmentida por otra.
Tenemos así un sistema en el cuál la ética y la epistemología se relacionan mútuamente. Un valor se debe reconocer como natural y/o necesario para que confirme una conducta. Si un deseo se presenta, debemos hacer examen de su necesidad o naturalidad, luego llegar a satisfacerlo de una manera correcta (soportando el pathos), pero si algo atribuye un valor equivocado a una acción (el robo para satisfacer el deseo de riqueza), aumenta el pathos en vez de mantener un equilibrio, una ausencia de dolor. De esta manera, el epicureísmo replantea la tesis cirenáicas, pues no niega el placer pero lo direcciona a otro horizonte. Zenón de Sidón y Lucrecio con su De Rerum Natura serán los exponentes del epicureísmo posterior. Pero el interlocutor principal de la escuela será el estoicismo, quien intente refutar las premisas básicas de los epicúreos. Es así cómo, ante el advenimiento del cristianismo, el estoicismo será la doctrina que triunfe en el pensamiento occidental relegando al epicureísmo a un segundo plano.
Continúa en: Acerca del helenismo 2/2 (estoicismo)
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