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    Sobre El Parménides

    By admin | August 10, 2008

    PLATÓN
    1992 Parménides EN: Diálogos V. Madrid: Gredos.Complejo, no difícil

    Dentro del periodo crítico de los diálogos platónicos, el Parménides ocupa un lugar preponderante en el corpus bibliográfico del filósofo. Si en el periodo de transición y madurez, la teoría de las Formas y la densidad ontológica de las Ideas eran fundamentales, el periodo crítico intenta cuestionar el sistema desde una perspectiva en la cual las Formas ya no sólo tendrían una dimensión ontológica, sino se vislumbra cada vez más una preocupación por su identidad lógica y gnoseológica. El Parménides es un diálogo en el cual Sócrates, Parménides, Zenón de Elea y Aristóteles (de los Treinta Tiranos, no el alumno de Platón, aunque la pertinencia del personaje es sugerente)  discuten sobre la coherencia de la Teoria de las Formas, en el cual Zenón defenderá el monismo parmenídeo negando la multiplicidad, mientras que Parménides, afirmará la Unidad. Por temática, se le suele identificar como un diálogo intermedio entre la República y los diálogos posteriores, Teeteto, Sofista y Político. La exposición del ‘Third-Man Argument’ puede permitir, a su vez, ser introductorio a la Metafísica de Aristóteles.

    El diálogo es una remembranza de Antifonte por Pitodoro sobre una conversación entre un joven Sócrates y Parménides. En él, Sócrates defiende la tesis de la distinción entre los entes sensibles y las Formas de las que participan los primeros. De esta manera, el ente participa de múltiples Formas, las de cualidades y modalidad. Sócrates expone las relaciones entre semejanza-desemejanza, multiplicidad-unidad y reposo-movimiento. Parménides pregunta a Sócrates si mantiene su posición acerca de la existencia de cosas en sí y otras que participan de ellas. En este primer cuestionamiento, Sócrates asegura una jerarquía de las Formas, en las que están los paradigmas matemáticos, éticos y estéticos (unidad, el bien, lo bello) pero duda acerca de otros. En efecto, si las Formas son perfectas, lo imperfecto (corruptible) o el fenómeno del cambio, no podrían participar de ninguna Forma inmóvil. Parménides le increpa que cuando se comprometa verdaderamente con la filosofía, no tendrá miramientos con entes como la basura o el cabello.

    Cuatro argumentos constituyen el diálogo inicial. La segunda parte, una vez que Sócrates ha sido vencido, es la exposición de dos hipótesis con Aristóteles. Ahora bien, el primer argumento  intenta aclarar la relación entre las Formas y lo sensible. Sócrates ejemplifica la relación de participación con el día. El día cambia durante un tiempo determinado, pero sigue siendo "Día". Parménides alude a si el "Día" no es más que un velo de lo Uno sobre lo múltiple. Por lo tanto, la Forma de Día sería divisible puesto que la cosa participa de una parte de la Forma. De aceptar este argumento en el cual la Forma se divide (pues la mañana o la noche son partes del Día y lo obligarían a dividirse), la Forma dejaría de ser Una.

    El segundo argumento es el conocido ‘Third-Man Argument’ que Aristóteles empleará en su crítica a Platón. Sócrates considera que las cosas sensibles mantienen un común entre lo particular. Por lo tanto, los entes grandes participarán de la Forma de determinado ente. Pero también deberán participar de la Forma de la Grandeza. Sin embargo, esto implicaría la existencia de una tercera Forma, lo Grande en sí, y así sucesivamente. Se ha propuesto, para resolver tal aporía, una Forma que permita que las cosas grandes sean grandes, propuesta que, sin embargo, no se encuentra expuesta en el presente diálogo. Lo que podemos identificar como el argumento gnoseológico es aquél que sugiere que la Forma no es más que un pensamiento del alma, evitando así la regresión indeterminada. Pero Parménides increpa que todo pensamiento es pensamiento de algo que es, por lo que aún debe explicarse la relación de la Forma con la cosa. En este tercer argumento, la postura lógica de las Formas se va edificando.

    El último argumento de Parménides resulta complejo, pues acepta la teoría de las Formas que Sócrates postula. Sin embargo, si la Forma no es parte del mundo sensible, no nos corresponde conocerlas de algún modo, mantienen su referencia en el Mundo de las Ideas. Si las cosas sensibles, por su parte, tienen referencia en nuestro mundo, es lo único que podemos conocer.  Ninguna de las dos tiene poder sobre la otra, sólo correlación entre ellas. Pero, ¿podemos conocer lo sensible? En los diálogos de madurez, Platón argumenta que no hay ciencia de la doxa, de lo sensible, por lo que resulta en una contradicción.

    Sócrates termina vencido en este diálogo, pero Parménides le indica que cuando tenga más edad, podrá dedicarse a la filosofía abrazando la dialéctica como el único método del conocimiento de las Formas. En su diálogo final con Aristóteles, Parménides terminará preguntándose si lo Uno es, o bien, si lo Uno no es, y las consecuencias de ambas hipótesis. Parménides, como en la primera parte, terminará dominando el diálogo. La primera hipótesis es sumamente oscura y complicada, pero presenta la filosofía parmenídea del proemio. En ésta, define las cualidades del ser y del no ser. Lo Uno fue lo primero que se originó entre todo lo múltiple que tiene número, pero termina negando que lo Uno participe del Ser por principio de identidad: lo Uno ya es, no puede llegar a ser. Ahora bien, si lo Uno no es, tiene la propiedad de ser no-ser. Se define lo que "no-es" como ausencia de ser en eso de lo cual se afirma que no es. Quedaría afinar los conceptos que Platón emplea, a decir, la Forma (Idea), el Género (tomado como sinónimo, lo que nos permite entender a la Idea como un paradigma o exigencia de la razón abstracta ante lo múltiple), la Unidad-Multiplicidad, la cuestión del movimiento, y el Ser.

    Concluye el intrincado diálogo con dos respuestas. Si lo Uno es, todo es y aparece como absolutamente todo. Pero si lo Uno no es, nada es y nada aparece como absolutamente todo. Uno llegaría a pensar, finalmente, que lo Uno tiene carácter de existencia necesaria mientras que la multiplicidad, lo tiene contingente.  Es este pequeño comentario inicial sobre esta lectura, he intentado mostrar un panorama de una primera lectura que exige revisión posterior. El Parménides suele reconocerse como uno de los textos más complicados de la historia de la filosofía, tal vez sólo siendo superado por la Fenomenología del Espíritu de Hegel. Postulo una lectura de la primera parte del diálogo (interlocución socrática) y su estudio a fondo, mientras que la segunda parte, ante su contenido dificultoso, suele entenderse como la forma en que Sócrates debe filosofar, esto es, mediante la dialéctica que se discutió con los cuatro argumentos anteriores respecto de lo Uno.

    Topics: Transnochadas metafísicas |

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