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Sobre “Ens et Essentia”
By admin | August 31, 2008
TOMÁS DE AQUINO, Santo. Opúsculos y cuestiones selectas I. Madrid: Bac, 2001; pp. 41-77
GARCÍA L., Jesús. Metafísica tomista. Navarra: EUNSA, 2001
Es necesario, a manera de entrada, esclarecer la ambigüedad de usos de ser, ente, esencia y substancia para luego responder a la distinción surgida entre éstos, los más primeros conceptos del entendimiento1, ‘esse‘ y ‘essentia‘. Más aún, el empleo indiferenciado en Aquino entre ser y ente (esse y ens) exhorta a tal distinción. Tenemos pues, que el ente designa ‘lo que es‘ (tó òn), el acto mismo de ser. Pero también comprende el sujeto que es, o el acto de ser mismo. De ahí que sea lo primero que de una manera absoluta concibe todo el intelecto humano. Aquino advierte empezar por su definición al ser lo más facil para lograr el significado de la esencia. Su carácter trascendental impide que sea un género, sino por el contrario, se da y divide en las diez categorías, poniendo algo en la realidad; o bien, es entendido significando la verdad de las proposiciones. La esencia de una cosa tendría que tomarse en alguna de estas acepciones, 1) bien considerando al ente dividido en las categorías 2) o bien considerándolo como privación y negación de las proposiciones. Pero las privaciones no evocan esencia alguna, mientras que la primera acepción necesariamente sí. Luego, la esencia puede entenderse como “lo común a todas las naturalezas por las cuales los diversos entes se clasifican en diversos géneros y especies”2.
La esencia, en la discusión medieval, es la quiddidad3, el correlato de la definición, objeto de intelección. El ‘tò tí en einai‘ designa una determinación que limita el existir. Es por esta razón, que al concepto de esencia se le atañe ser la Forma, y en tanto inteligible, acto; informa a la materia indeterminada, dándole Forma. Al igual que el ente, la esencia guarda una dimensión trascendental. Pero Aquino es precavido al referirse a las sustancias compuestas, en donde ni la Materia ni la Forma por si solas explican la cosa. De ahí que la esencia sea “lo que viene significado por la definición de la cosa”, y en tanto la sustancia sensible es formada por materia y forma, no podría subsistir sin ninguna de las dos. La Forma es el acto de la materia, causa de ser tal. La materia, por su parte, es el principio de individuación en tanto materia signada (determinada). Ahora bien, la ousia en Aristóteles no cumple su significación como esencia, sino como sustancia, aún cuando su término sea úpokeimenon. Puede entendérsela como lo que le compete existir como sujeto, excluídos accidentes, lo que persiste y subsiste y es Uno4.
La primera distinción que cabe hacer es la que surje entre “ser” y “ente”. A pesar que suelen emplearse ambos como sinónimos, el Ser debe ser entendido como lo que hace que una cosa sea, exista. El acto de ser, a su vez, puede entenderse como ser relativo (qué es nuestro sujeto) o ser absoluto (nuestro sujeto es), llegando a decírsele “actualización” de todo acto5. Pero Aquino, en este opúsculo, obvía dicha polémica; el ente per se es lo que es, en tanto que algo es. Por lo tanto, es y existe. El concepto de esencia, con ello, es “ser aquello que era”, el quid de la cosa y su unidad primordial; mientras no hay materia sin Forma, sí es posible una Forma absorta de materialidad alguna. De hecho, existen tres modos de realidad de esencia: en la sustancia hilemórfica (sustancias compuestas), en la sustancia intelectual creada (finitas en el ser, infinitas en esencia) y finalmente Dios, cuya esencia es su propio ser6. Ahora bien, una vez definida la noción de esencia y tomando al ser como ente, debemos explicar la distinción entre este y aquélla.
El Ser, que hace que algo sea (exista) y el ente (lo que es) se diferencian con la esencia en tanto que por ella y en ella el ente tiene el ser tal7. El problema de las definiciones y el empleo de términos confusos dificultan comprender los usos conceptuales. El Ser se da en todo cuanto ente, mientras que por la esencia y en ella, el ente tiene ser (o existencia). Distintos entes tienen distintas esencias, pero todos comparten la facultad de “ser”. En este sentido, ser y esencia son conceptos distintos, pero hemos dicho que el ente y la esencia son trascendentales, se dan necesariamente en todo cuanto es. De esta manera, la esencia o Forma de una cosa, determina, y con ello limita, a la materia originariamente indeterminada. El intelecto logra captar la esencia despojándola de la materia, pero la sustancia, al menos la sensible, ha de darse bajo condición hilemórfica. Queda explicado con esto la relación entre ser y ente (indiferenciados para nuestro propósito), el concepto de esencia y las diferencias que surjen entre ambas nociones. Finalmente, citando a Aquino, “resulta patente cómo se encuentra la esencia en las sustancias y en los accidentes; cómo en las sustancias compuestas y en las simples, y cómo en todas ellas se verifican las intenciones lógicas universales; a excepción del primer principio el cual es de simplicidad infinita, al cual no le convienen las nociones de género o de especie, y por consiguiente tampoco la definición, a causa de su simplicidad; en el cual sea el fin y la conclusión de este tratado. Amén8”.
1Tomás de Aquino, Ens et Ess. c.1,1
2Ibídem c.1,2
3Tomás recalca que, específicamente, “el nombre de quiddidad se toma de lo significado por la definición”. Cf. Tomás de Aquino: c.1, 5
4Cf. García: 206
5Ibídem: 47
6Tomás de Aquino, Ens et Ess. c.5,38-45
7Ibídem. c.1,5
8Ibíd. c.6,54
Topics: Transnochadas metafísicas |

August 31st, 2008 at 5:38 pm
Vivo de nuevo
September 10th, 2008 at 9:35 pm
yo leí pokemon…